Un estudio publicado por la NASA (requiere registración gratuita) advierte sobre el potencial destructivo de una tormenta solar. Estos eventos, normales en la escala cósmica, aún no han sucedido en los últimos 50 o 100 años, lo que significa que nuestra infraestructura de comunicaciones y transmisión eléctrica no solo no esta preparada, sino que ni siquiera fue diseñada considerando esta posibilidad. Los efectos podrían ser devastadores.
Dependiendo de la intensidad, estaríamos ante el repentino fallecimiento de todos nuestros artefactos electricos, interrupción del suministro de energía eléctrica por tiempo indeterminado, la eliminación instantanea de toda información almacenada en medios digitales. Sería, básicamente, un retroceso instantaneo de 100 años. Los bancos, los sistemas de distribución de agua, los semaforos, los celulares, todo destruído.
Recientemente leí una serie de ensayos de Stephen Jay Gould respecto de la importancia de los eventos de extinciones en masa (entre otros temas), cuyo propósito central era desbancar el mito de la evolución lineal, progresiva, siempre hacia adelante. Hablaba de como sistemas muy complejos, pero muy sensibles, no habían pasado la prueba de la evolución ¿Podría ser lo mismo con la humanidad? ¿Necesitamos un cataclismo externo que nos diezme y nos haga replantearnos la utilización de nuestros recursos? A este paso, no tendremos elección.
Las probabilidades de que un evento de esta magnitud se de lo hacen casi inexorable. Sea en 10 o en 300 años, esto no es algo que sucede cada 400 millones de años. Es una tormenta de radiación en nuestro sol, y como tal, es muy normal. Este es el único aviso que tendremos. Habrá que sumarlo a la lista de cosas que nos destruiran si no tomamos medidas inmediatas.
